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Es pasión, no amor

Uno de los grandes problemas que tenemos a la hora de afrontar las relaciones es confundir “pasión” con “amor”. A mí, que me ha costado diferenciar ambos conceptos, me parece que puede seros útil mi visión al respecto porque la verdad que, una vez que tienes en la cabeza las dos cosas diferenciadas, es mucho más fácil y, sobre todo, mucho menos traumático.

SOMOS ANIMALES. Por favor, metéroslo en el coco de una vez por todas. Y no sentiros avergonzados por ello porque, como tales, tenemos necesidades básicas como el sexo. Porque el sexo NO es un vicio, NO es algo malo, NO es un pecado. Es una NECESIDAD de nuestro organismo. Para garantizar la supervivencia de la raza, por un lado, y, más allá, simplemente para dar placer y gusto, por otro. Y el placer NO es malo. NO, NO y NO. Y aunque la religión, la política o la cultura que sea se empeñen en castrarnos, en cuanto podáis trabajad este punto porque es importante para ser mucho más felices.

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Así que, cuando alguien os guste, si surge tener un encuentro sexual con él/ella, no perdáis la oportunidad. Hacedlo. Sin remordimientos. Y, aquí viene la lección del “post”, sin confundir eso con otros sentimientos. Aunque te guste su piel, su olor, aunque haya “feeling” en el momento (¿por qué no iba a haberlo?), aunque su discurso –si lo ha habido-nos seduzca, aunque sea el prototipo físico que nos ponga, cuidado: es atracción. Pura y dura. O, lo que es lo mismo, pasión. Por eso no pienses que por uno, dos o diez polvetes tienes un novio/a. GUSTAR NO ES AMAR.

 

Porque el amor es otra cosa. El amor viene con el roce, con el conocimiento, con el compartir experiencias que hacen que, poco a poco, esa persona se convierta en parte de nuestro día a día. Como decía Benito Pérez Galdós, “El verdadero amor, el sólido y durable, nace del trato. Lo demás es invención de los poetas, de los músicos y demás gente holgazana”. El amor es empatía, generosidad, respeto.

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¿Que si puede de una pasión nacer un amor? Claro que sí. Difícil, porque el amor en sí es difícil, pero posible. Lo que no me parece correcto es que busquemos amor desde el sexo porque eso nos hace entrar en un círculo vicioso de insatisfacciones que no tiene final. No follando más compras más papeletas para la lotería del amor. Son juegos distintos. Como una Bonoloto y el Gordo de la Lotería.

Primero ámate tú. Después conoce gente y luego, tal vez, podrás amar a alguien. Y mientras disfruta del camino. De cada beso apasionado, de cada cuerpo, de cada orgasmo que te llevas por delante. Que estamos vivos, ¡coño! ¡Aprovecha! ¡Que esto son dos ratos y medio!

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Reflexiones de corazón… sobre el corazón

¿Cómo estáis? Yo muy, muy liado con el trabajo (estoy en Granada haciendo un catálogo) y deseando escribir este post que quería haber publicado el Día de los Enamorados pero que he tenido que guardar hasta hoy para hablaros de algunas cosas que aprendí sobre el amor en los 42 años que tengo y que, para mí, han sido esenciales para entender más de este sentimiento que lleva moviendo a la humanidad desde el principio de los tiempos y que, en la actualidad, veo de forma muy distinta a cuando, por ejemplo, era un adolescente y creía que el amor era eterno (y otras muchas pamplinas más).

 

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Pero no, el amor no solo no es eterno sino que requiere muchos mimos y muchos cuidados que, si no los damos, termina irremediablemente acabándose más pronto que tarde (es dándolos y tampoco hay garantía de nada…). Y más:

  1. No debemos confundir pasión con amor. La pasión es una atracción irrefrenable hacia alguien que no va en paralelo con que esa persona te quiera. La pasión tiene que ver con el deseo sexual, sobre todo, el amor va más en relación con cómo sea una persona y cuánto la admiremos y qué puntos tengamos en común y cómo nos cuide (por eso la canción de “La bella y la bestia” decía aquello de que “el amor está en el corazón).
  2. El amor no exige nada. Es generosidad. No pide nada a cambio. Si tenemos respecto a alguien un objetivo (como el que nos acompañe “para siempre”, que suele ser el más frecuente, para no sentirnos solos) eso, con independencia de que funcione o no, no es amor.
  3. Tenemos el derecho (y el deber) a elegir a quién amamos. No cualquiera nos merece ni debemos vendernos asi como así. Si escogemos nuestra vivienda conforme a unas necesitas y un criterio, ¿cómo no vamos a hacer lo mismo con la persona que queremos tener a nuestro lado?
  4. Que haya amor no significa esa relación pueda ser. Hay amores que, por las circunstancias que sean, no pueden ser. Y punto. No lo intentes porque el límite del amor y el odio es muy frágil y, de no saber gestionar nuestros sentimientos, podemos cruzarlo con un chasquido de dedos.
  5. Cuando hay amor no hay que convencer de nada, ni que comprar, ni que vender. No te pone en tensión, no te hace mal. El amor es fácil.

Corazones-Enamorados

 

Solemos reducir el amor al amor de pareja, y ésta es la conclusión final. Pero el amor también está en lo que sentimos por nuestros amigos, por los animales, por la Naturaleza. No te autodestruyas pensando que eres un fracasado si no estás con novia/a ni te dejes condicionar por nada ni nadie en este sentido. Ama sin buscar metas y, lo primero de todo, ámate a ti mismo. Es el único camino para que amar más que una carga sea un regalo. ¡Suerte!