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Lo que cuesta eliminar algunas comidas

¿A que cada vez que caen en vuestras manos reportajes y listados de las calorías que tienen los alimento (y de cuánto ejercicio hay que hacer para perder lo que su ingesta supone) los devoráis de principio a fin? El otro día leí uno de ellos que me resultó superinteresante y hoy he querido recoger algunas de las informaciones que venían en él pensando, sobre todo, ahora en verano cuando nos relajamos un poquito más con la dieta. Así no olvidaremos lo que engordan comidas más frecuentes en esta época del año como las siguientes…

 

Calorías                                      Cuánto cuesta eliminarlas

 

Caña de cerveza                 80 calorías                                          12 minutos andando/ 7 minutos corriendo

 

Hamburguesa                     441 calorías                                        75 minutos andando /40 minutos corriendo

 

100 gramos de helado       300 calorías                                         52 minutos andando / 28 minutos corriendo

 

Palomitas de maíz               370 calorías                                        64 minutos andando / 35 minutos corriendo

 

Chocolatina                          235 calorías                                        40 minutos andando / 21 minutos corriendo

 

Patatas fritas                         300 calorías                                          52 minutos andando / 28 minutos corriendo

 

Filetes de pollo                     230 calorías                                          40 minutos andando / 21 minutos corriendo

 

Pasta                                         150 calorías                                         26 minutos andando / 14 minutos corriendo

 

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Recordad que un hombre necesita entre 2000 y 2500 calorías al día mientras que una mujer, en líneas generales, entre 1500 y 2000 con lo que podéis hacer un cálculo repartiendo entre las cinco comidas y sabiendo que, a partir del mediodía -como ya sabéis-, mejor no ingerir hidratos. A partir de ahí, tened cuidadito porque estamos en vacaciones y lo normal es que nos dejemos ir. Si es un poco no pasa nada pero, si tenemos este listado en la cabeza, lo mismo vamos con más precaución, ¿verdad?

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El placer de las “comidas trampas”

¡Esta noche saldré! Es sábado, sabadete… En fin, ya sabéis… Por otro lado, la alimentación enfocada a un entrenamiento es bastante dura. Tanto que, día tras días, semana tras semana, año tras año, lo que comes es prácticamente lo mismo: arroz, atún, pollo, pavo, avena… Todo eso que provoca el que, poco a poco (y apoyado en el ejercicio), la grasa se vaya y los músculos se queden y, además, vayan creciendo.

Pero hay cenas especiales, almuerzos de trabajo, bodas, comuniones, cumpleaños, citas, como la de hoy mía, en las que se queda… ¿Qué hacer en esos momentos? Están los radicales que no se saltan jamás su dieta y van con los “tuppers” a todos lados y estamos los que pensamos que, de vez en cuando, es necesario tener un respiro, un premio, desmelenarse frente a la mesa y…darle gusto al cuerpo. Cierto es que el azúcar es veneno, que la grasa no conviene, que los fritos son insanos pero… ¿quién puede resistirse perennemente a un helado, a una pizza con mucho queso, a unos Nuggets de pollo o a unos nachos?

De 35 comidas (cinco por día) que hacemos a la semana no pasa absolutamente nada si en una, o dos, de esas ingestas hacemos la “vista gorda” permitiéndonos el placer de tomar aquello que nos plazca. Yo, por citaros un ejemplo, he llegado a comerme en una cena, y de una sentada, una pizza, queso provolone al horno, un helado y un batido de galletas oreo algo que, si bien en cuestión de peso no me ha pasado factura, sí que lo ha hecho después durante las horas de sueño (que han transcurrido con mayor incomodidad por la falta de costumbre). Pero lo prohibido tiene demasiado atractivo como para no dejarse tentar, al menos, alguna vez (y si, además, se comparte con alguien que os motive… ¡mejor que mejor!).

Así que, si sois obedientes y constantes, daros este capricho de la “comida trampa” y no tengáis remordimiento alguno. Disfrutad de vuestras cervecitas, vuestras hamburguesas, vuestras patatas fritas, vuestros dulces… y, una vez pase este instante casi de fantasía, volved a la rutina sin acordaros demasiado del “pecado” cometido. El cuerpo os perdonará esta pequeña traición que os motivará para que, hasta la próxima, todo sea más llevadero. ¡A por ello!

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