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Estrategia de Año Nuevo

Bueno, por fin estamos en 2017 y por fin también, en general, han pasado las fiestas… Solo nos quedan los Reyes Magos pero en realidad es una fiesta que ya no gira tanto en torno a la comida (salvo por el Roscón, que es algo que nunca falta en mi desayuno de esa mañana). El caso que, cuando menos nos demos cuenta, es primavera y volvemos a sacar de los armarios la ropa más fresquita, más ajustada y menos tapada. Un buen momento para que se vea que, durante los meses de invierno, hemos hecho un buen trabajo en el gimnasio y, sobre todo, con la dieta.

Tened en cuenta que el 70 u 80 por ciento del éxito de nuestro entrenamiento es la comida que tomemos y que, mientras mejor llevemos la dieta, más resultados vamos a obtener con cualquier actividad física que hagamos. Por eso tenemos que concienciarnos en que, cada mañana, hemos de plantearnos cómo será nuestra jornada desde el punto de vista de la alimentación, pensando qué tomaremos en cada una de las cinco ingestas que son recomendables (seis si alargamos mucho el día) y sabiendo que a partir de las cinco de la tarde es mejor NO tomar hidratos.

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Luego, en lo que al gimnasio se refiere, debemos ser constantes e ir tres o cuatro veces en semana sabiendo que, a la vez, ES NECESARIO DESCANSAR. No os obsesionéis porque los músculos necesitan descansar para que su rendimiento sea realmente bueno y no encontremos el efecto contrario al que buscábamos. Mejor un entreno fuerte y llevado al extremo que no pasar toda la semana metidos en el gym con rutinas a medio gas. Calentad cinco o diez minutos antes, diez o quince después (o nadad media hora si tenéis opción de esto) y estirad porque es la manera de evitar muchas lesiones que, de otra forma, llegarán a posteriori. Y no dejéis ningún grupo muscular sin fortalecer. No os conforméis con el tren superior que las piernas también cuentan y no está nada bonita una silueta con pecho de “Lobezno” y “patitas” de gorrión,.

Más allá, para no aburrirnos, sería recomendable que una vez en semana acudiéramos a alguna actividad que incluso podemos ir rotando con otras de manera periódica. Yo ahora estoy haciendo pole dance (lo de la barra americana) pero tenéis de todo: body pump, aquagym, pilates… Eso os permitirá relacionar el ejercicio con algo divertido y que entendáis cada cita con él como estimulante y positivo.

Llegados a este punto. Os iré dando claves en los próximos post de comidas, suplementos (también son importantes) y circuitos para que, en pocos meses, hayamos notado el cambio. Solo es cuestión de fuerza de voluntad…

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Cambio de rutina

Ya lo decía Einstein: “Para obtener resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes”. Una máxima que puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida y, cómo no, que nos viene al dedillo para el tema del ejercicio físico. Que somos cómodos ya lo sabemos. Que solemos tender a la ley “del mínimo esfuerzo”, también. Pero si nuestra intención es crecer física y muscularmente, eso SE NOS TIENE QUE OLVIDAR. Así que, si sois de los que vais al gimnasio a echar una hora, u hora y media, “moviendo” pesas, os anuncio desde ya que, más temprano que tarde, os estancaréis y os servirá de poco.

Por eso, de vez en cuando es bueno cambiar y empezar con rutinas diferentes como la que, cara al verano, os propongo. Sabéis que, en general, solemos entrenar dos o tres grupos musculares, como mucho, por día. O hacemos pecho, espalda y abdomen, o bíceps, tríceps y hombros, o algo así. Bueno, pues durante el próximo mes os propongo hacer todos los grupos cada vez que vayáis al gym. Así, tomaremos un ejercicio genérico para cada zona y haremos una serie de quince repeticiones, la primera semana, dos series, la dos siguientes, y tres, la cuarta.

No hace falta que os matéis en cuanto al peso pero que tampoco sea algo que hagáis sin esfuerzo. De esta forma tocaréis pecho, espalda, hombros, femorales, abductores, bíceps y tríceps y, al finalizar, podéis dedicaros al abdomen haciendo tres series de quince repeticiones tanto de la parte superior como del abdomen bajo. Hacedlo sin parar, con ritmo, para que todo el cuerpo se ponga activo enseguida y congestionéis de forma adecuada.

Como siempre, para finalizar podéis estar diez-quince minutos en la elíptica, en la bicicleta, corriendo o nadando. ¡Ah! ¡Y no olvidaros de estirar porque con este tipo de entrenamiento nos “castigamos” un poquito más dando una “vuelta de tuerca” con la que… ¡ya me contaréis cómo os va!

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Lo que rápido viene, rápido se va

El otro día en el gimnasio me dijeron que había quien pensaba que me había pinchado anabolizantes. Éste es un argumento que se utiliza bastante cuando uno se asombra ante unos determinados resultados que, como lo malo y lo fácil vende mucho más, nos es más fácil achacar a, en este caso, la química que al resultado de un esfuerzo duro y continuo desde hace ya dos años y medio.

En realidad, al gimnasio llevo yendo desde siempre pero, con un entrenador y con una alimentación ordenada, desde verano de 2013. A partir de entonces, Álvaro, el profesional que organiza mi rutina deportiva, me empezó a inculcar la importancia de que comiera bien y de que entrenara primero tres veces en semana y, ahora, cinco (dos, porque también es necesario, descanso).

Cierto es que, al pillarme en una edad, los cuarenta, en la que el organismo empieza a caminar hacia atrás -en lo que a su funcionamiento celular se refiere-, al principio me ha costado más despegar aunque, como siempre os digo, cuando hay fuerza de voluntad suficiente, no hay montaña, por alta que sea, que se resista a ser escalada. Por eso me puse manos a la obra movido, sobre todo, por la curiosidad de hasta dónde podía llegar. Poco a poco, tal y como Álvaro me ha ido advirtiendo, he ido alcanzando metas hasta que, en la actualidad, ya hay muchos compañeros de sala, con la mitad de años que yo, que me preguntan qué tienen que hacer ellos para estar como yo.

Las vueltas que da la vida. Y más que tiene que seguir dando porque, de aquí a 2017, mi cuerpo tiene que seguir creciendo, siempre en paulatino y sin desesperarme. Sé que a vosotros os pasará que, al principio, os desanimaréis mucho y pensaréis que nada vale. Es más, a mí me sigue ocurriendo porque, a pesar de que la gente me ve muy bien, yo quiero más perfección, más masa muscular, más definición, más dureza. Os plantearéis lo de los anabólicos pero, antes de llegar a ellos, intentadlo de una forma sana. No olvidéis que, lo que rápido viene, rápido se va. Mejor ir lentos y seguros, que a toda “pastilla” y sin frenos.

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