Un hombre para cada bañador

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Bueno, bueno, bueno… El primer post “ex profeso” para esta página web y no lo dedico ni al gimnasio, ni al cuidado estético, ni a cuestiones emocionales porque… ¡estamos ya en verano! ¿Y dónde tenemos puesta nuestra mente? Vacaciones, playa, sol, copitas… Claro que, si queremos “estar como nunca”, no vamos a echar por la borda un año entero de sacrificio para ponernos el primer bañador que se nos cruce por delante… No, no…

 

Para eso me han invitado a la Pasarela de Moda Cálida mis queridos amigos de Piazza (¡qué fantásticas son Irene y Celia!). Para que os cuente que las cosas han cambiado y que los bañadores ya no son como antes, una prenda casi sin importancia con la que meternos en el agua. Ahora han adquirido una nueva dimensión y hay un hombre para cada bañador.

 

Y así tenemos algunos que, si nos lo planteáramos, podríamos utilizar hasta para el gimnasio. Como las mallas a media pierna de Arcadio Domínguez, ceñidas y con unas sexys cuerdecitas en la cintura para los más deportistas…

Arcadio Dominguez

 

Muy de tendencia está combinar el bañador con una camisa a juego en la misma tonalidad. Algo que, “Como la trucha al trucho” supo plasmar en varios ejemplos como éste naranja. ¡Muy chulo!

GRAN CANARIA MODA CALIDA

 

No faltan los clásicos shorts que, mezclando tejidos y colores, dan resultados como éste de Eclipse. Seriecito pero bien.

UGO CAMERA

 

O lo más atrevidos un poco al estilo de los años 50 (tirad de archivo con Rock Hudson o Clark Gable) que están muy bien, sobre todo, para recoger las barriguitas de los que (la mayoría) no somos tan perfectos como los modelos que lucen todas estas piezas. Otra cosa es el bozal de pedrería…

GRAN CANARIA MODA CALIDA 2016 - Hipertrofico

 

Los pareos con motivos geométricos o tribales… ¡me encantan! ¡Son casi el único complemento “permitido” que tenemos los hombres para el verano y hay que aprovecharlo!

Foto Ugo Camera www.viewfashionbook.com

 

Pero mis opciones favoritas, por originales y atrevidas, son las de Croissier que homenajearon a los gladiadores romanos con grecas en bañadores tipo natación (con elegantes tiras cruzadas) o hasta una reinterpretación de las túnicas que me parece lo más “glamouroso” que he visto en mucho tiempo. Solo apto para chicos a los que les guste pisar fuerte.

Gran Canaria Moda Calida 2016. Croissier

 

¿Qué os parece la selección que he hecho? ¿Os gustan? ¿Cuál os pondríais? Recordad que NO se llevan las BERMUDAS (ya hace bastante pero ahora menos que nunca) y SÍ lo “minimal” porque, aunque haya kilos de más, todo es lucirlo con gracia… ¡y, como defiendo en mi nuevo libro, sin complejos!

 

Croissier 2016

Pero, ¿qué me pongo?

Mientras escribo este texto en Barcelona, en Sevilla se está inaugurando el Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF). Yo estoy yendo de rebajas en la Ciudad Condal, y en mi tierra las mujeres empiezan a mirar qué ponerse para la Feria. El caso es que, mires donde mires, la ropa va condicionando nuestra vida. Condiciona cada estación del año y condiciona también cada etapa por la que vamos pasando. Por eso son muy pocas las entradas que dedico en este blog a este tema (tengo que hacerlo más) que hoy me ha venido a la cabeza porque, cuando se llega a los cuarenta años, uno corre el peligro de perder el Norte poniéndose cosas que, más allá de que sean o no propias de una edad u otra, no te vayan porque no sepas dónde ubicarte.
En esto, como en todo, uno va creciendo y va evolucionando y va cambiando hasta que, más o menos, encuentras tu sitio. En mi caso he tenido muchos momentos rebeldes durante los que quería ser el más moderno del mundo y otros en los que, de pronto, me sentía muy conservador (supongo que, en función del entorno, el trabajo, y de ti mismo, vas acercándote a un sitio o a otro).
Hoy día tengo claro que de lo que se trata es de estar a gusto y de sentirte bien y que, mientras más lo hagas así, mejor te verán todos y, lo más importante, más defenderás aquella prenda que elijas. No se trata de ir de niñato ni de convertirte en una persona mayor sino de ser coherente con cómo tú te sientas y con lo que, en casa instante, necesites. Por eso no pasa nada si de pronto, como a mí me pasa, puede llamarte una camiseta de tirantes más veraniega o uno de esos pantalones de cortes amplios que son tan cómodos y se llevan tantísimo.
¿Qué me das más pereza? Los trajes. ¡Uf! ¡Me veo como un niño vestido de persona mayor! Y tengo cuarenta años pero no soy ningún viejo… Es más, si se opta por un “look” juvenil, por el color, por la vitalidad, tu espíritu irá en armonía con ese aspecto (o viceversa). No hay nada tan chungo como ir disfrazado (por fuera y, mucho peor, por dentro). Si desde el principio tu imagen, que es tu carta de presentación, habla con honestidad de ti, todos recibirán el mensaje de la verdad mucho más claro.
Por eso, ¡fuera prejuicios! Con 40 años, o te quitas todas las tonterías de encima, o mal camino llevas. Quered vuestro cuerpo y arroparlo con lo que mejor os represente. Lo demás es una pose y, las poses, tarde o temprano se terminan descubriendo.

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Las mejores rebajas

Nunca he entendido muy bien por qué cuando empiezan las rebajas sale todo el mundo pitando a por lo que sea cuando, en realidad, al principio lo que se quita del precio no es tanto. Además, últimamente a las tiendas les ha dado por rebajar prendas de otras temporadas y aguantan todo lo que pueden lo nuevo para que sigamos gastando más y ellas, cómo no, ganen más.
A mí lo que de veras me gustan son estos últimos días en los que ya, con tal de quitarse de en medio lo que queda, lo dejan tiradísimo de precio. Claro que se corre el riesgo evidente de que hay menos de todo pero, ¿qué más da? Tampoco es que de una temporada a otra se traigan unas novedades escandalosas (por lo menos, lo que he estado mirando hoy, salvo una línea de extragrande en camisas, camisetas y sudaderas, es más de lo mismo). Lo importante es que, por poco, hayamos conseguido algo que merezca la pena y que, si no lo usamos para ahora (que aún queda verano), lo guardemos para el que viene.
Yo esta tarde me he ido por el centro de Sevilla y os digo que en Zara y en Berska apenas tienen nada y lo que tienen, como que regu, regu… En Berska precisamente me he comprado una camiseta de tirantes (la que llevo en la imagen) que me ha costado cuatro euros y que me ha parecido mona (tampoco para tirar cohetes).
Luego he estado en negocios de decoración, que me encantan, y he terminado mi paseo en el sitio que más está aguantando en ofertas: Springfield. No es que me apasione tampoco pero reconozco que sus zapatos/botines me llaman la atención y que he terminado “picando” con unos negros que me han parecido muy originales y que están bien para vestir y de sport (por quince euros). Total, todo sea por salir y echar el rato que siempre está muy bien porque te encuentras gente conocida y te puedes echar fotos monas en los probadores…

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El poder del “extra largo” y el degradado

Como sabréis, las prendas “apretadas”, están “de capa caída”. Sobre todo en la parte superior del cuerpo, pudiendo combinar la prenda que elijamos con unos pantalones “pitillo”, por ejemplo. Pero eso de “marcar cuerpo” de la cabeza a los pies, como que no.
Así que, aunque nos “machaquemos” en los gimnasios, mejor insinuar que dejarlo todo tan evidente algo que, a mí en concreto, me encanta porque me lleva a pensar que lo mismo el siguiente paso es seguir el sabio consejo de “La bella y la bestia” y mirar el interior antes que la fachada (sé que soy un iluso pero también de ilusiones se vive).
Bueno, el caso es que en estas rebajas me he hecho con unas cuantas camisetas de tirantes supercómodas y con un punto “chic” como ésta que hoy os enseño de ZARA y que lo mismo la puede usar alguien más clásico que un chico más alternativo (de hecho, a mi amigo Jerónimo, que es bastante “pijillo”, le encanta y, hace poco, se la vi puesta en mi calle a un chaval de veintitantos).
Para mí es ideal por varias razones. Primero, porque el tejido tiene una mezcla de polyester y lino que ya de por sí la hace distinta al tacto. Luego, el corte es largo y cómodo y la sisa es abierta pero no hasta la cintura. Por último, el degradado de color combina mis dos tonos favoritos: al azul y el blanco, yendo del primero abajo al segundo a partir del tronco. Por si fuera poco, cuando uno se pone morenito –y ésta es la época-, pocos colores favorecen tanto como el blanco (que, encima, es tonalidad de temporada). ¡Ah! Y a vosotras tampoco creo que os quedase nada mal porque está en el punto justo entre lo masculino y lo femenino.
Hay quien opina que la camiseta de tirantes como que está prohibida, que son “canis” y que son inapropiadas hasta para estar en casa pero para mí son casi imprescindibles (no así la interior, que no me atrae nada, nada, nada), en especial en verano. ¿Qué os parece a vosotros?

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