Nadar: el deporte con más beneficios

Suelen decirlo con frecuencia: “La natación es el deporte más completo”. Yo, al menos, lo he escuchado miles de veces. Con razón, la verdad porque, cuando analizáis un poquito, podéis descubrir que se trata de una actividad en la que no existen inconvenientes ni desventajas.

Para empezar, a la hora de nadar no importa ni la edad, ni el peso (se pesa un diez por ciento de nuestro peso), ni siquiera estar embarazadas con lo que solo se trata de encontrar la manera adecuada de hacerlo sabiendo, además, que el riesgo de lesiones es muy bajo. El caso es que aquí se trata de moverse continuamente, lo que beneficia los sistemas cardiovasculares y respiratorios y favorece la circulación de la sangre (sobre todo, en las piernas –lo que repercute en que padezcamos menos pesadez-). Aparte, cuando se lleva un tiempo nadando, se mejora la respiración puesto que, de llenar y vaciar los pulmones, se fortalecen los músculos de la zona de los pulmones. Eso, por no hablar de cómo se mejora la postura corporal y se palian los dolores de espalda.

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¿Concretamos en músculos? Para empezar, nadar favorece el desarrollo de tríceps, dorsales, pectorales y músculos de la espalda. Y también los glúteos, intercostales, abdominales y pectorales. Los cuádriceps y hasta la pantorrilla. ¿Efectos? Potencia la resistencia, la flexibilidad y la resistencia.

Y ahora vamos a la mente. Porque la natación segrega endorfinas –las hormonas del placer-, que provocan una sensación de felicidad casi inmediato y nos ayudan a dejar la mente “en blanco”. Aparte que las piscinas son sitios asociados a diversión y eso reduce estrés…

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Ojo que hoy día existen alternativas como el aquabiking o el aquagym, que también están muy bien y que son muy beneficiosas para personas con artritis o asma. Sea como sea, si no practicas esto con asiduidad, tómatelo con calma. Empieza con una longitud concreta y un descanso de entre 30 y 60 segundos, antes de volver a repetir. Luego, en quince o veinte días, ve subiendo: de 5 a 10 minutos, de 20 a 40 y hasta una hora entre tres y cinco veces por semana.

Es primavera, el tiempo bueno va a invitar a que nos pongamos el bañador y lo único que hay que hacer es decidirse. Lo demás, es disfrutar de un placer que, encima, repercute en bien en nosotros.

 

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