Librarse del qué dirán

Durante muchos años quise agradar a los demás. Darle a cada uno lo que le hiciera sentir a gusto aunque, en muchas ocasiones, lo que a mí me importaba quedaba en un segundo o un tercer plano. En realidad me importaba lo que pudieran pensar o decir de mí y me disgustaba bastante cuando me llegaban críticas injustas o, directamente, comentarios inciertos sobre mi persona. No entendía por qué hay personas que disfrutan con los dimes y diretes, con manipular, gente a la que le gusta inventar, insultar… Y yo, por mi parte, me sentía frágil y vulnerable ante todas esas respuestas. Incluso a nivel emocional, con mis parejas, prefería que no se supiera mucho por temor a lo que eso pudiera generar alrededor.

Poco a poco, con el tiempo, he aprendido varias cosas en relación a esta cuestión y es que, como me dijeron hace poco, si toda esa gente no está en mi casa cuando abro los armarios, ni me da un abrazo cuando lo necesito, ni me ayuda si me hace falta, ¿por qué van a tener derecho a opinar sobre lo que hago o no hago, de con quién estoy o, sobre todo, de cómo soy? ¡No!

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Por eso cada vez me empezó a dar más igual todo eso de “los demás” e, invirtiendo la fórmula, empecé a centrarme, progresivamente, más en mí. Porque si alguien trae negatividad a tu camino, de la manera que sea, mientras antes levantes un muro que te separe de los que son así, mejor. NO LES DES PODER. NO DEJES QUE TE AFECTE un chisme o una injusticia o una mentira. Acepta que hay quien no sabe respetar y habrás adelantado un gran paso. Y que hay muchas cabezas desequilibradas y muchas mentes que no saben lo que piensan y muchos, muchísimos, aburridos/as que, como su vida es vacía, se alimentan de la de los demás.

Al final todo suele ponerse en su sitio por sí solo dejándole estar, siendo mucho mejor que centres tu energía en atraer espíritus positivos, joviales y alegres, que te den tu sitio sin tener tú que pedirlo. Porque esos no te harán sufrir. No te molestarán sin motivos. No buscarán tu mal. Y nada, ríete de las absurdeces y deja que sigan cotilleando a tus espaldas. Mejor eso que causar indiferencia.

fearfulwoman

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