El amor no se busca. Te encuentra

webhtdocswpcontentuploadssites3620160324foto0000000320160324082034-1200x800

Tengo muchas amigas y amigos deseando tener pareja. Salen los fines de semana desesperados con la idea de conocer a alguien y “cazar” un novio (o una novia), buscan por redes sociales y aplicaciones, planean su agenda en función de donde piensen que hay posibilidades de futuribles amores… En fin, que, aunque luego lo nieguen -que a veces lo hacen-, en el fondo ése es su primer y más importante objetivo en la vida.

Lo que posiblemente desconozca la mayoría es que el amor NO SE BUSCA. Y cuando digo que NO, ES QUE NO. Y no por capricho mío sino porque la cuestión emocional no depende de que nosotros queramos sino porque en ella se tienen que dar una serie de circunstancias que no se pueden provocar. Otra cosa es que uno esté receptivo/a a entablar contactos con personas y que, entre alguna de ellas, pueda estar ése/a que nos llene para dar un paso más allá pero por mucho empeño que tengamos, el amor no aparece cuando nosotros queremos sino cuando él lo desea.

En internet, por ejemplo, el sexo suele ser más el objetivo de quienes usan este vehículo para acercarse a otras personas (aunque en sus perfiles pongan otra cosa, lo sexual prima en la mayoría de las citas). Aparte, la artificialidad del medio no ayuda nada, siendo escenario continuo de chascos entre lo que pensábamos (o deseábamos) y la realidad que hayamos.

consejos-para-encontrar-el-amor-por-internet

Por otro lado, salir con la única intención de enamorarte es lo mismo que comprar un billete con la intención de que te toque el gordo cada vez que intentas lo de la lotería. Con el añadido de que aquí no solo cabe la posibilidad de frustrarte tú sino de que los de tu entorno también sufran lo que, al final, se termina convirtiendo en una ansiedad más. Ayer, por comentaros una situación concreta, la amiga de una amiga apareció por donde estábamos como una posesa deseando solo de tomar copas y, lo fundamental para ella, acercarse al primero que se ponga a tiro para lograr el propósito que nos ocupa. Solo y exclusivamente eso. Quienes estuvieran a su lado, el sitio, la bebida en sí… TODO estaba en un segundo plano y al servicio de su estrategia que, como suele pasarle, acabó en fracaso. Además, a medida que la desesperanza aumenta, el nivel de exigencia, disminuye, terminándonos conformando con quien menos nos hubiéramos imaginado con tal de llegar a nuestra cada vez más inalcanzable meta (ni os imagináis los pintas con los que acaba enganchándose la amiga de mi amiga).

Esto, para ir terminando, deberíamos verlo como cuando hemos perdido algo en casa y, mientras más vamos detrás de ello, menos aparece. Hasta que llega un día en el que, sin saber por qué ni cómo, abrimos un cajón para coger lo que sea y, de pronto, ¡sorpresa! ¡Eso que en su momento no había manera de dar con ello, ahí está, como un regalo del destino, aguardando a ser descubierto! Si el amor lo entendiéramos bajo los mismos parámetros, todo sería mucho más sencillo y más apaciguador para nuestro espíritu. Os lo digo yo.

corazones_1

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *