Flipando con el KOBIDO

kobido_styloprofesional

La mujer de mi amigo Juan Alberto, el osteópata al que suelo ir desde hace varios años, es una chica fantástica con muchas inquietudes que también se está formando en el terreno de los tratamientos alternativos para mejorar nuestra salud y nuestra belleza. Y en este último sentido hace poco me dijo que quería que probase un tipo de masaje que está haciendo, el californiano, que por lo visto es estupendo para relajar en general el cuerpo.

Sin embargo, hace poco me ofreció otra cosa que me atrajo más y que se llama KOBIDO, otra variedad de masaje que, según me contaba esta mañana, le daban a los samuráis en Japón cuando volvían de la guerra. Luego, una emperatriz vio en qué consistía esta técnica y se dio cuenta de los beneficios que tenía para no solo estar bien por dentro sino también por fuera ya que colabora a tensar los músculos de la cara y a paliar y hasta hacer desaparecer algunas arrugas de la cara. Y hasta cierto punto tiene su sentido porque, igual que cuando vamos al gimnasio tensamos los músculos del cuerpo, en este caso lo que estamos es obligando, pasivamente, a activar los del rostro (y ya de paso a sentirnos tan, tan bien que solo puedo deciros que lo probéis para que sepáis lo que es).

masaje-facial-kobido-madrid-b

¿Cómo va el tema? Pues tú llegas al gabinete, te quedas sin camiseta y, a partir de ahí, con agua (sí, solo con agua y sin crema ni nada) y las manos, la profesional (Marta, en mi caso), comienza a trabajar sobre un lado de la cara, dándote una especie de pellizquitos hacia arriba y moviendo los dedos con una rapidez infinita pero a la vez suave. Párpados, mejillas, frente, cuello, escote… Toda esa parte es tratada durante más de una hora hasta que, poco a poco (al menos a mí me ha pasado), te quedas literalmente “frito” y más a gusto que un arbusto.

Luego, cuando terminas, reposas un poquito en la camilla y… ¡se obró el milagro! Pues aunque Marta me ha dicho que los resultados van a ir apareciendo en estos días, desde la primera sesión ya se notan los efectos en una mayor tersura de la piel. Así, por lo visto, igual que pasa en los gyms que al principio requiere mayor asistencia para ponerse a punto, con esto sucede lo mismo y se pasa de un par de veces al mes a luego una al mes o cada mes y medio. ¡Ah! ¡Para los hombres es importante que no vayamos recién afeitados!

Fijaros en los japoneses y pensad en sus cutis de porcelana y en su juventud eterna. Parte del secreto está en el KOBIDO hasta tal punto que, según he leído, hay quien piensa que sus efectos son similares a los de una cirugía. Yo solo sé que no sé nada pero, sea como sea, ¡tenedlo en cuenta!

woman in spa salon lying on the massage desk

 

2 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *