Las malas pasadas de las apariencias

Ya lo deja bien claro el dicho: “Las apariencias engañan”. Y es cierto porque todos, de alguna forma u otra, tenemos una coraza con la que nos protegemos y que nos lleva a mostrar solo una parte de lo que somos (y, a veces, ni eso). Yo no sé si a vosotros os sucede pero a mí me pasa que en determinadas circunstancias me gustaría reaccionar de una forma y me bloqueo y no puedo. Y en el fondo pienso: “¿Por qué no digo esto que quisiera decir y me estoy callando?” o “¿Por qué no actúo de esta forma si es la que me pide el cuerpo?”. Al final por timidez, por miedo a que me hagan daño o a equivocarme, por complejos, por vergüenza o por lo que sea, lo cierto es que termino dando una imagen que no se corresponde con lo que, si me quitara todo eso de encima, saldría de verdad.

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Incluso me he sorprendido a mí mismo reaccionando de una manera que luego me hace preguntarme: “¿Pero dónde vas?”. Vamos, sin ir más lejos hace poco llegué al AVE y me encontré con una compañera de profesión que estaba al lado mía sentada en el vagón y a la que en un primer instante no saludé porque pensé que no me había conocido (cierto es que apenas hemos coincidido pero ella y yo sabíamos perfectamente quién era el otro). Bueno pues la evité como un tonto hasta que no me quedó más remedio que hablarle. Y todo el rato me repetía: “Si esta mujer opina que soy idiota está en todo su derecho porque es que soy idiota”.

Lo bueno, al menos en mi caso así lo creo, es que me doy cuenta y tengo intención de cambiar todo eso que no me agrada de mi personalidad y, mientras tanto, asumo que quienes no hayan profundizado en mi carácter, saquen las conclusiones que consideren oportunas. Claro que eso no quita que me moleste cuando alguien me viene con un prejuicio hacia mí que me parece injusto o que hasta me hayan puesto según qué etiquetas que no me definen en absoluto pero… ¿qué hacemos? ¿Vamos rebotándonos a cada paso? ¿Optamos por dar explicaciones a todo el que quiera pensar lo que sea sin preocuparse en indagar más allá?

En mi momento actual os digo que NO. Quien esté interesado, aquí le espero pero, cuando tú estás tranquilo contigo, cuando sabes que no haces daño a nadie y que no buscas problemas, cuando intentas vivir en paz (a pesar de tus propias guerras internas), quien se quede en lo exterior, él/ella se lo pierde. Es triste pero mejor no forzar nada y que sea el tiempo el que ponga a cada uno en su sitio. No es lo más rápido pero sí lo más seguro.

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