Precaución con las dietas proteicas

que-proteina-tomar-4

Hablar de proteínas se habla mucho y hay quien, por iniciativa propia, decide confeccionarse una dieta en la que solo se consuman productos proteicos (recordad que, aún así, todos los alimentos tienen, en mayor o menor medida, proteínas, carbohidratos y grasas). Sin embargo pocos advierten que con este tema hay que tener precaución pues un consumo excesivo de proteínas puede derivar en que el hígado y los riñones se sobrecarguen y que, como consecuencia, nuestra salud se resienta.

Sí que es importante que, para desarrollar masa muscular, tomemos proteínas que pueden venir de productos naturales (huevo, pescado o carne) o de los batidos que todos conocemos y que, en la actualidad, se venden hasta en los supermercados. La variedad de estos últimos es tan grande que los hay desde proeícos puros (isolados) a otros con un porcentaje de carbohidratos que variará en función de la intensidad del ejercicio que hagamos (mejor los de menor porcentaje de carbohidratos).

que-proteina-tomar-1

Como cálculo, lo normal son dos gramos de proteínas por kilo al día salvo quienes hacemos ejercicio que, al castigar más al organismo, debemos tener prevista una ingesta mayor. Eso sí, si no tomamos alcohol y evitamos las grasas saturadas es evidente que favoreceremos a que toda la absorción (y los efectos secundarios negativos) sea más sencilla. Si además nos aficionamos al té verde o a otras bebidas depurativas, iremos en un camino mucho más favorable que será supercompleto si añadimos zumos o alguna fruta (especialmente después de entrenar).

por-que-comer-demasiadas-proteinas-puede-ser-perjudicial-para-tu-salud

Otra cosa… Si por lo que sea nos tomamos una pausa –y dejamos de hacer ejercicio-, también debemos disminuir la cantidad de proteínas que comamos. ¿Por qué? Pues porque las consecuencias de pasarnos de hidratos son un poco “chungas”:

  1. Más orina (porque hacemos trabajar más al riñón) y más urea (porque hacemos trabajar más al hígado).
  2. Riesgo de descalcificación ósea con riesgo, en consecuencia, de facturas.
  3. Riesgo de ácido úrico por el aumento de los niveles de purinas.

En fin, que todo pasa por una buena planificación alimenticia y, para eso, dejaros asesorar por buenos profesionales… ¡Es lo mejor!

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *