Las milagrosas semillas de Chía

Primero fueron las bayas de Goji. Luego le tocó el turno a la soja. Y ahora son las semillas de Chía las que están “partiendo la pana”. Todo lo que cuentan de ellas es tan, tan bueno que esta mañana, de compras en el Mercadona, me he llevado una bolsa para probar.

Lo primero os diré que, según he estado leyendo, “Chía” es una palabra de origen maya que significa “fuerza” con lo que ya os podéis hacer una idea por ahí de lo que, en líneas generales, suponen. Repletas de vitaminas, minerales y ácidos grasos que ayudan a nuestro cuerpo a combatir las grasas, estas semillas son ideales para deportistas y, en general, muy saludables para el día a día de cualquiera y, como su sabor es suave, lo mismo las podéis incluir tanto en platos dulces como salados porque allá donde aparezcan no traerán más que beneficios.

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Sin gluten, contienen Omega 3 y fibra y, según algunos expertos, sus nutrientes van en las siguientes proporciones:

*Tienen cinco veces más calcio que la leche.

*Tres veces más antioxidantes que los arándanos.

*Tres veces más hierro que las espinacas.

*Dos veces más fibra que la avena.

*Dos veces más proteínas que cualquier verdura.

*Dos veces más potasio que el plátano.

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¿Qué cosas concretas aportan?

Pues entre otros son saciantes, con lo que nos ayudan a prevenir que piquemos entre horas, su fibra incide en el buen funcionamiento del proceso digestivo y, si las tomamos en el desayuno, nos darán energía para todo el día. Además tienen un ligero sabor a nuez y absorben entre 10-12 veces su peso en agua, con lo que nos ayudan a mantenernos hidratados.

Su Omega 3 incide en el sistema nervioso central y en nuestro órganos vitales, conteniendo más de este ácido graso que pescados como el salmón. Y, esto parece increíble pero es verdad, nos protegen de la contaminación, del humo del tabaco o de los rayos UVA.

Atención porque aumentan la masa muscular y regeneran los tejidos y calman el dolor de las articulaciones por sus propiedades antiinflamatorias (los guerreros aztecas decían que curaba las lesiones de rodilla). Por último, eliminan líquidos y toxinas, regulan la flora intestinal y previenen la oxidación celular.

 

Después de esto, decidme la verdad, ¿cuánto vais a poder resistir sin hacer la prueba de tener una bolsita de semillas de Chía en vuestra casa?

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