No dejes que ennegrezcan tu corazón

Yo no sé si a vosotros/as os pasa pero muchas veces me pongo a pesar la cantidad de razones que pueden hacer que nuestro corazón se ennegrezca. Al mío, por ejemplo, ha habido una persona en concreto que, ya empieza a hacer un tiempo, le dejó una mancha que, aunque creo tenerla controlada, durante una etapa ha estado contaminando el resto de mi alma (en el terreno espiritual) y de mi cuerpo (en el plano físico). Era como si de pronto de ese pequeñito punto de dolor, rabia y frustración salieran tentáculos que se extendían por todos lados para, cada vez más rápidamente –y conforme han ido pasando los meses-, replegarse y, aunque sin desaparecer, sí quedarse dormido.

A todos, en algún momento u otro, nos han engañado, y nos han traicionado, y nos han utilizado, y nos han dejado. Todos nos hemos encontrado con gente mala, o inconsciente, o inmadura que, sin verla venir, ha pasado sobre nosotros como un elefante que entra en una cacharrería, destrozándolo casi todo a su paso. Ése es el instante de crisis, cuando todo se derrumba en un segundo obligándonos posteriormente a reconstruir nuestro mundo y casi a empezar de cero.

Claro que, dejarnos dominar por la pena, permitir que el “mal rollo” gane la partida es muy triste con lo que hay que intentar desde el principio poner toda nuestra energía no en volver a ser lo que éramos (porque hay un daño y eso nos ha hecho cambiar) sino en convertirnos en alguien mejor, menos vulnerable, más sabio, más fuerte. Así que, por si a alguien le sirve, me gustaría compartir mi experiencia y las claves que me han ayudado a “estar como nunca”.

  1. Acude a ellos. Si son de verdad, te respetarán, sin preguntas, sin respuestas que no quieras dar. Su amor y su protección es bálsamo para muchas heridas.
  2. Valórate. Mímate. Sé consciente de tus valores. Piensa que, si ibas con buena fe y alguien se ha portado mal, sea quien sea no te merecía. No le des más espacio del necesario (poco) a esa persona en tu mente. Si viene, cambia de pensamiento. No te regodees en el pasado ni te sientas víctima. Perdónate, acéptate.
  3. Una cotidianidad saludable, en alimentación y entrenamiento, servirá como buen desintoxicante. Conocerás a otras personas (si es una actividad compartida) o, si no, te liberarás de muchas tensiones.
  4. Ten paciencia y date tiempo. Libérate de rencor, perdona. Contempla a quien te maltrató como un/a individuo/a triste a quien el destino recompensará con lo que merece. Ni más ni menos.

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Tú, a lo tuyo. A curarte, a impedir que nadie ensucie tu interior. No le des a nadie ese poder. Limpia esa basura que algunos van dejando a su paso y dale un portazo para que no vuelva. ¡Y respira! ¡Sonríe!… ¡Vive! Si tú quieres, no es tan difícil. Pero recuerda, si tú quieres…

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