El que fui, el que soy…

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Hace un año justo, el 3 de agosto de 2016, comencé esta aventura de mi blog, www.estoycomonunca.com. Una ventana a través de la que quería contar mi experiencia al llegar a los 40 y cómo había evolucionado hasta llegar a la mejor versión de mí mismo. La verdad es que, sin saber muy bien lo que me iba a encontrar, empecé a compartir diferentes post en relación al deporte, la alimentación, la belleza, la cultura y al tan importante mundo interior que es lo que, al final, hace que lo de fuera sea más o menos atractivo.

Hace un año también toqué fondo. Sufrí una de las mayores decepciones que he tenido y decidí empezar a alejarme de las relaciones tóxicas que, hasta entonces, habían mermado mi autoestima y, en gran medida, se habían aprovechado de mi necesidad de aprobación en muchos sentidos. Así, aunque al principio confieso que me costó (quitarse cualquier “enganche” pasa por el “mono”), poco a poco he ido logrando reconstruir un edificio que, eso sí he tenido siempre claro, cuenta con muy buenos cimientos (nadie me hará dudar de que poseo unos valores excepcionales) y, ahora, con una fachada de la que me siento muy orgulloso.

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Ésa ha sido mi revolución interior: amarme con mis luces y mis sombras, prescindir de todos los que, en vez de sumar, me restaban, quedarme con los que me hacen sentir bien y siempre me han demostrado que me quieren de verdad y subir a mi carro a quienes han llegado para brindarme su cariño y su amistad sincera. Gracias por tanto a mi gente y gracias a también a los que me han hecho fuerte y que hoy, desde la distancia, contemplo con cierta lástima por haber sido tan necios de perder un tesoro tan valioso como yo, escondido por mucho tiempo pero en el camino adecuado del equilibrio mente-cuerpo.

Son muchas las cosas que he aprendido en un año pero la más importante es que, cuando tú cambias, todo cambia y que, cuando tus pensamientos, tus palabras y tus acciones van en armonía, empiezas a caminar hacia la felicidad. Que no hay peor enemigo de uno mismo que tú pero que tampoco hay mejor aliado de ti mismo que tú. Que nadie merece más la pena que tú. Que si te quieres, te querrán y que hay que hacer caso a la intuición porque es, como decía Einstein, el instrumento más poderoso.

 

Yo ya no dudo de ella y, por tanto, no dudo de mí. GRACIAS por acompañarme en este apasionante viaje.

ano bisiesto 2016

 

 

 

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