Mente y cuerpo es un “pack”

Human head and brain. Different kind of waveforms produced by brain activity shown on background. Digital illustration.

Supongo que os habréis dado cuenta que, en el título de este blog, hablo de que se trata de un espacio dedicado a la “mente” y al “cuerpo” porque no entiendo el uno sin el otro y porque, para mí, es imposible transmitir un exterior agradable y atractivo si el interior no lo es (igual que pasa que, gente que por dentro es estupenda, aunque no tenga la “fachada” ideal, gustan por su magnética personalidad).

Crecer como seres humanos es esencial para vivir la vida en plenitud y uno de los terrenos donde más alternativas encontramos para ayudarnos a evolucionar en cuanto a lo que al pensamiento se refiere es en la cultura. Leer, escuchar música, ir a exposiciones, al cine, viajar o, de vez en cuando al menos, acercarse a un teatro para ver alguna función que nos resulte atractiva es una buena forma de que nuestras neuronas estén activas y que sintamos curiosidad por descubrir terrenos que desconozcamos y en los que quién sabe qué podemos encontrar.

Ayer, por ejemplo, estuve en el Festival de Teatro de Mérida para disfrutar el estreno de “La décima musa”, función de Paloma San Basilio con la que, la cantante, comienza un nuevo camino como actriz. Imaginaros. Mérida, ciudad mágica. Uno de los anfiteatros mejores conservados del mundo. Una noche con una temperatura ideal. Una compañía agradable. Ya nada más que eso es un regalo para nuestros sentidos.

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Encima una obra que nos hace pensar. Que habla del hombre, de la mujer, de la igualdad entre ambos, de la manera de entender el amor y las relaciones en la antigua Grecia (algo que no ha cambiado tanto). Reírse, llorar, dejarse llevar por las emociones. Dedicar dos horas a ti mismo en otro escenario que no sea el del gimnasio. Alimentando no los músculos con proteínas sino el cerebro con estímulos que hagan que también se ejercite. Porque, además, eso no queda ahí. Luego viene el diálogo, la conversación, el llegar a conclusiones que, tal vez, no supongan nada pero que, tal vez, sí.

Os comento con frecuencia que dudo de muchas cosas y que, lo que pienso hoy, mañana puede cambiar porque algo haya aparecido en ese día que me haya hecho cambiar la perspectiva que tenía. Es uno de los pocos reductos de libertad que tenemos, algo que nos pertenece a nosotros mismos… y nadie más. Poner el cuerpo más fuerte si la mente no le acompaña no tiene sentido. Sería como un edificio muy alto de cristal que, con el más mínimo viento, se cae. Construye con cimientos sólidos y tu obra será mucho más sólida, y más duradera.

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