Aprende a decir “NO”

Alejandro Casona, en su obra “La casa de los siete balcones”, ponía en boca de su protagonista algo que, con el tiempo, he aprendido a dimensionar. Ahí Genoveva, que así se llama la pobre loca, le enseñaba a su sobrino que la palabra más difícil de decir es “NO” y la verdad es que, aunque tuviera la cabeza perdida, esta señora tenía toda la razón.

Con frecuencia solemos “pasar por el aro” de muchas cosas que no nos agradan y con frecuencia nos sentimos mal con ello porque, en el fondo, estamos yendo contra nosotros mismos. Por eso sería un buen ejercicio aprender a rechazar aquello (o aquellas personas) con las que no estamos de acuerdo sin que eso nos genere remordimiento de conciencia alguno o conflictos personales que luego dejan mella.

¿Cuántas veces te ha sucedido que, de pronto, te ves haciendo algo que no te gusta? ¿O con gente que no te agrada? ¿O comportándote de la manera totalmente contraria a la que sientes? El “NO” nos salva de todo eso y, siempre y cuando lo pronunciemos con asertividad -sin agredir pero defendiendo nuestro terreno-, las consecuencias que traerá serán mucho más beneficiosas que un “SÍ” por compromiso, por quedar bien o por cuestiones éticas o morales no resueltas.

 

A partir de hoy o mañana mismo te propongo cinco puntos que, con un “NO”, cambiarán tu vida:

 

  1. Amigos y conocidos. Di que “NO” a esas personas que no te dan positividad, que no van en tu misma onda energética. Mantenerlas ahí es para nada porque, mientras no exista sintonía, no llegaréis a ningún punto común y será una lucha de poder por ver quién puede con quién. Quítalas de tus redes sociales y evítalas en el día a día. No consientas que se aprovechen de ti, que te manipulen, no escuches solo a quien te halaga pero tampoco solo a quien te critica.
  2. Parejas. Di que “NO” a malos quereres. Rechaza a quien te miente, quien te hace sentir mal, quien no cumple su palabra, quien juega contigo y con tu tiempo y tus emociones. Regálale un “NO” a quien no te lo hace fácil.
  3. Comida y bebida. Hay alimentos que también merecen un “NO”. Si algo te gusta mucho pero te hace daño, si sabes que no es bueno para tu salud, si te propasas bebiendo y las consecuencias las pagas caras, pasa de ello.
  4. Trabajo. Acepta el contrato que tengas pero di que “NO” a los abusos. No te dejes amedrentar con lo de que “está todo muy mal” porque hay situaciones que no se pueden consentir, aunque sea el jefe quien las genere. Pero no grites, no pierdas el control. Siéntete seguro/a de tus valores como trabajador y defiéndelos.
  5. Tú mismo. Di que “NO” a tus “Noes”. No te cierres las puertas sin haber probado antes ni seas tu propia frontera. Abre las ventanas y permítete algún capricho, estar tranquilo cuando haces lo que tienes que hacer y sabes que estás en el sendero correcto. Sé autocrítico pero usa el “NO” para la autodestrucción. Rechaza la perfección para ti y los demás y habrás dado un gran paso.

HOW-TO-SAY-NO

Si piensas que esto es difícil de hacer, te aseguro que no. Es cuestión de decisión, de empezar, de dejar pasar el aire fresco y llevar el contaminado lejos de ti. Cuando respires algo puro, intentarás con todas tus fuerzas no volver a caer en esa asfixia de la que, al final, nosotros somos responsables.

 

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