La fragilidad de los “cibercontactos”

A medida que las nuevas tecnologías se han introducido en nuestras vidas, hemos alejado lo cercano y hemos acercado lo lejano. Evitamos saludar a los vecinos y, sin embargo, no tenemos inconveniente en contarle a un extraño nuestra vida. Y así, nos “enamoramos” de alguien por la imagen de un perfil y le cerramos la puerta a quienes llaman a nuestra casa con la intención de conocernos. Contradicciones del ser humano. No es de extrañar que, ante este planteamiento, las relaciones, igual que casi todo, se consuman y pasen tan rápidamente que no nos da tiempo ni siquiera de asimilarlas. Ahora están de máximo auge las “App” de contactos, donde se supone que es posible encontrar pareja pero en las que, la mayoría, lo que busca es sexo rápido y, si te he visto, no me acuerdo.

El ritual, siempre el mismo, parte de ver una foto que te gusta –arrancando de un plano superficial en el que el emisor maneja la información que desea dar y, el receptor, la acerca su esquema mental-, que da paso al “a ver qué surge”. Sorpresa, sorpresa, de pronto parece que, conversando, hemos encontrado nuestra “media naranja” porque todo es tan ideal, tan perfecto, la coincidencia es tal que nos parece mentira. Pero es que dicha coincidencia es lógica porque, repito, uno creará y reinterpretará esa realidad –aún virtual- a su antojo.

En la cita, generalizando (con los peligros que esto tiene), pasarán dos cosas: o no nos gustará nada (y aguantaremos el chaparrón un rato), o nos gustará y, como no existen muchos vínculos aún, terminaremos en la cama. Pero, ¿y después? Poco más. Las dudas que aparecerán serán tantas (porque NO CONOCEMOS A ESA PERSONA) que empiezas a recular y a ver “fallos” que no te cuadran y piensas: ¿Por qué no probar con otro/a? Entrando así en una espiral sin fin que irá haciendo desechar uno/a tras otro/a…

¿Que no todo es así? Por supuesto. ¿Que hay posibilidad de que exista final feliz? ¡Claro que sí! En mi caso será que he visto ya tanto, he escuchado tanto, me han prometido tanto y he visto prometer tanto que me creo bien poco de nada pero… ¿quién sabe? Mientras, lo suyo sería pasar un buen rato cuando y con quien surja y… ¡a vivir que son dos días!

xx1

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *