La intuición, lo único valioso

No creo que la intuición sea nada mágico ni misterioso sino que, para mí, se trata de la información que nace fruto de la experiencia y que nos lleva a anticiparnos a situaciones que normalmente ya hemos vivido (y de las que, por los datos que poseemos sobre ellas, sabemos cómo pueden terminar). Algunos dicen que es como un atajo que toma el cerebro para, quitándose de datos poco relevantes, quedarse con lo que de veras importa. Otros consideran que son los ángeles quienes, de esa manera, nos advierten de las cosas. Da igual. Sea como sea, la mayoría de las decisiones trascendentes que tomamos se hacen por intuición: profesión, pareja, amistades…

Así que, conforme pasan los años, más intuición desarrollamos y menos solemos equivocarnos a la hora de “predecir” lo que sea. Viene todo esto un poco en la línea aquella de que “la primera intención es la que vale” o de ese pellizco que se siente en el estómago cuando pensamos que alguien o algo va a salirnos por según qué derroteros y, desconfiando de nosotros mismos, nos damos cuenta luego de que era tal y como habíamos pensado. Mezclando, por tanto, un poco de observación, capacidad de análisis, psicología, memoria y, cómo no, sensibilidad, tenemos ese cóctel infalible que, según Einstein, es lo único valioso.

Está claro que todo el mundo no desarrolla la intuición por igual porque, repito, va muy en conexión con el aprendizaje (y hay quien no termina de aprender nunca). En mi caso desde siempre he tenido muchísima y, a base de equivocarme por no echarle cuentas, he llegado, en el momento actual, a dejarme llevar casi al cien por cien por ella. Y la verdad es que rara vez me equivoco. Os confieso que hasta suelo ponerme a prueba, actuando contra eso sobre lo que mi intuición puede advertirme, pero, repito, he terminado rindiéndome a la evidencia de que hay que dejarse guiar más por nuestro interior.

Animaros, pues, a escucharos a vosotros mismos. Sin filtros, sin querer llevar los temas hacia donde nos interese, sin manipular nada. Preguntaros sobre lo que sea y escuchad cuál es la voz que suena más fuerte porque, sin duda, en ella está la verdad. Son las razones que tiene el corazón y que la razón no entiende.

Aha-experiencia

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