Amor, con amor se paga

Durante muchos años (casi toda mi vida), he entendido el amor como un acto de generosidad (que lo es) a través del que uno no espera nada. Y así he actuado. Cuando he entregado mi corazón he dado -a veces sabiendo hacerlo y acertando, y otras veces, no- todo lo que tenía: mi fidelidad, mi honestidad, mis sentido del humor (mi primera pareja me llamaba “Pepe Sonrisas”, de tanto que me reía), mi cuerpo… He intentado hacer feliz a la persona que se encontraba a mi lado y, dentro de mis posibilidades, que tuviera una vida agradable y bonita (porque la vida en sí misma muy bonita no es pero, cuando pones un poco de magia, la cosa puede cambiar bastante). ¿Qué gran error he cometido? Que con toda esa entrega me olvidé de mí y pocas verdades hay más contundentes como la de que no se puede querer a nadie si uno no se quiere.
Sin embargo los años y la experiencia te hacen cambiar y modificar comportamientos como éste del que os hablo (y mejor que así sea cuando nos estemos equivocando). Así que ahora, después de una etapa bastante abajo en muchos sentidos, miro una relación con alguien desde una perspectiva muy diferente. Para empezar porque, si yo quiero, quiero que me quieran. Y que me respeten. Y que me admiren. Y que me protejan. Y que me traten con cariño. Y que tengan detalles conmigo. Y que, como dice la copla de Marifé, me lleven por la calle con el mismo orgullo que se lleva una rosa. Porque todo eso es lo que yo doy. Y que me miren con ojos de deseo. Sin importar si estoy más gordo, más calvo o si soy más viejo. Porque a mí me importa bien poco en el otro lado.
De hecho, hay muchas gilipolleces que han dejado de contar para mí. No guardo rencor si en un momento de enfado me dicen algo que no sentían. Ni me molestan las imperfecciones, puesto que también las tengo. Ni quiero promesas de algo que no se sepa si se podrá cumplir. Ni reproches por malos entendidos. Solo quiero alguien que sepa dar amor pero también recibirlo. Igual que hago yo. Que, como ha explicado Cohelo, entienda que “una relación redonda consiste en hablar como mejores amigos, tontear como al principio, discutir como casados y protegerse como hermanos”. Al fin y al cabo, amor, con amor se paga.

A person giving a beautiful red heart to another person.

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