Voy a quererme más…

Estamos invadidos de mensajes y de libros de autoayuda que nos incitan a querernos a nosotros mismos y, a pesar de todo, seguimos sin hacerlo. Claro que, con una cultura que, en gran medida, nos incita a pensar que la gloria se obtiene a base de autoflagelación, es lógico que nos cueste pensar que somos más que eso y que, sobre todo, nos merecemos más que eso.

Hay quien confunde quererse a sí mismo con la soberbia de creerse más que el resto, perdiendo el contacto con la realidad y yendo a terrenos de los que solo se regresa (y no todo el mundo) a base de palos. Así que, cambiando conceptos, quererse significa, para empezar, aceptarse. Con nuestras luces pero también con las sombras que TODOS, sin excepción, tenemos. Sin embargo, si uno consigue comprender que, con voluntad, de la oscuridad puede escaparse y ser mejor, si uno tiene espíritu de superación y aprendizaje y crecimiento, si hace de la autocrítica una aliada, el inicio del camino está hecho.
Siempre los habrá más guapos, más jóvenes, más inteligentes, más ricos, más estilosos… Siempre habrá quien sea más que nosotros en muchos terrenos pero, por encima de eso, no debemos sentirnos inferiores y sí orgullosos de lo poco o mucho bueno que la Naturaleza nos haya regalado.

Aparte, quererse más también conlleva un entorno en armonía pues, si aceptas que lo que te rodea te perjudique, no esté a tu altura, te haga sufrir, te haga sentir mal, poco es el cariño que te demuestras. Si algún amigo no os trata bien (y eso, evidentemente, se sabe aunque se pase por alto), si tenéis una pareja que no os dé lo que necesitáis, si no os quieren (o no saben hacerlo, que parece lo mismo pero no es igual) y os mantenéis ahí por lo que sea, si ante estas situaciones (o similares) no reaccionáis y cortáis de raíz, también os estáis haciendo daño.

Por eso os propongo varios ejercicios para estar cada vez más cerca en la autoaceptación:

-Miraros al espejo y repetiros que os gustáis. Hacedlo con benevolencia y resaltando todo lo bueno (que seguro que es mucho) que tenéis.
-Pensad vuestras virtudes y potenciadlas sin caer en esa trampa de que, a quien es peor en la vida, le va mejor.
-Quitadle terreno a los sentimientos negativos: ira, rencor, envidia, celos…
-Alejaros de las personas que, aunque parezca que no, no os merecen. Ya las pondrá el destino en su sitio.
-Dad las gracias por lo mucho bueno que tenéis.
Poco a poco, sin perder el tiempo, cada día hay que ganarle el terreno al “lado oscuro” para ser de esos eres que, en cualquier lado, sin necesidad de hablar, brillan con luz propia. Es un largo camino pero os aseguro que merece la pena.
amarme

 

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