Lo que viene rápido, se va rápido

Hay una frase que me encanta y que puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida. Y es que, “lo que viene rápido, se va rápido”. Seguro que habréis tenido la experiencia de conocer a alguien que, de repente, se convierte en “amiguísimo” o “amiguísima” tuyo y que, de repente también, desaparece de escena. O habréis experimentado esas pasiones a veces maravillosas, otras veces descorazonadoras, que a uno le roban el corazón el tiempo justo. En general, tanta urgencia suele no ser conveniente y, en lo que respecta al físico, menos aún.

Yo, por lo menos, prefiero ir poquito a poco, construyendo sobre una buena base que coger un camino corto tan peligroso a nivel deportivo como son los anabolizantes. Con un uso inicial, a principios del siglo pasado, orientado hacia el engorde de ganado, en el ser humano empezó a aplicarse para el tratamiento de algunas enfermedades pero, al ver sus efectos de crecimiento muscular, el ámbito deportivo puso sus ojos en ellos y… ¡se desató la locura!
Presentes en el “mercado negro” (su venta está prohibida), las sustancias anabólicas son peligrosas y desaconsejables pues a medio-largo plazo suelen tener consecuencias tan nefastas en el organismo como reducción de la libido, alteración nerviosa, depresiones pasando, cómo no, por una fuerte adicción similar a la de las drogas. A pesar de eso, hay quien las usa todo el año o quien las distribuye en los conocidos como “ciclos” (por semanas o meses) y, entre sus efectos inmediatos, se encuentran el aumento de la masa muscular (a modo de espejismo, ya que lo que hacen es rellenar de agua los músculos) o la reducción de grasa.
Nombres hay muchos y, al ser algo ilegal, los timos suelen ser frecuentes (en gramaje, composición…). Los hay inyectables o en pastillas pero son el mismo perro con distinto collar (bastante caro, por cierto). El problema es que, por sí solos no garantizan resultados óptimos y, en cuanto los dejamos de usar, todo se viene abajo con lo que… ¿merece la pena esta “ruleta rusa” para nuestra salud? ¿No os parece que, con tranquilidad, con una buena alimentación y un entrenamiento adecuado, aunque tarde más, la calidad muscular es mayor y más duradera?
No es época ésta de cocinar nada a fuego lento pero todo, absolutamente todo, sabe mejor cuando lo hacemos con mimo, constancia y paciencia.

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