Cambia el “no” por un “¿por qué no?”

La negación es esa trampa mental por la que le decimos que “no” a la mayoría de las cosas que, consciente o inconscientemente, nos apetecen. Consecuencia de una educación en la que, desde pequeños, nos enseñan a, por ejemplo, no coger comida en casa de nadie (a pesar de que estemos deseando hacerlo), o de inmaduras actitudes a través de las que pretendemos oponernos a un ofrecimiento para demostrar una supuesta determinación, o de esas enseñanzas religiosas que prohíben prácticamente todo lo que se asocie a algo placentero, lo cierto es que nos pasamos la vida negándonos la oportunidad de ser felices.

A mí me ha pasado muchas, muchas veces y, por suerte, en la mayoría de ellas he podido rectificar. Así, la actividad deportiva, a la que dedico parte de mi tiempo –y que, en cierta forma, se ha convertido en una tabla de salvación en esta etapa vital mía-, intentó mi padre, desde pequeño, que formara parte de mi vida. ¿Qué sucedió? Que por oponerme a él, por no hacer lo que él quería que hiciera, por quedar por encima suya, opté por negarla. Hasta que no tuve más remedio que rendirme a la evidencia y aceptar que entrenar es bueno y que tiene consecuencias muy beneficiosas sobre uno mismo.

En mi profesión periodística, cambiando de terreno, siempre me he opuesto a actuar como comercial porque, en cierta forma, reconozco que lo consideraba poco para mí. Caprichos del destino, hoy también ha sido un asidero que me ha permitido, sin rencor, continuar trabajando en lo mío y levantar una empresa, “Sevilla Magazine”, que no hace sino darme satisfacciones.

Pero es que hasta en lo sentimental me he encontrado con personas con las que jamás me hubiera planteado nada y a las que, en el fondo, deseaba como a pocas personas he deseado.

Así que a los cuarenta, habiendo estado en el otro lado, al reconocer esos mismos comportamientos en otros, no puedo sino sentir una cierta penita porque sé lo equivocados que están. En el fondo me encantaría decirles, ¿por qué no cambias tu “no” por un “por qué no”?

NO

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