Los beneficios de la QUINOA

Aún hay mucha gente que no ha escuchado hablar de ella nunca pero la quinoa, de un tiempo a esta parte, se ha ido poniendo cada vez más de moda, sobre todo, entre quienes llevamos una dieta muy enfocada al entrenamiento deportivo. A mí me la ha recomendado mi entrenador, Álvaro, en sustitución del arroz y la pasta y pensando en algo que me haga retener menos líquido y tenga las mismas o mejores propiedades que esos alimentos.
Conocida también como “quinua”, sus orígenes se remontan a cinco mil años antes de Cristo, cuando se comenzó a cultivar en el imperio Inca. Allí era considerada un alimento sagrado, extendiéndose su empleo por Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia, Argentina… Sin embargo, no es hasta la actualidad cuando ha empezado a popularizarse en nuestra cultura, a la que ha llegado gracias a sus muchas excelencias como la semilla que es (aunque con características de cereal).
Con muchas más proteínas y grasas insaturadas (en las que están presentes los ácidos omega 3 y omega 6), su aporte de carbohidratos es bajo y, su fibra, muy alta, llegando a los 15 gramos cada 100. Compuesta por nutrientes como el potasio, el magnesio, el calcio, el fósforo, el hierro y el zinc, la quinoa posee vitamina B y vitamina E (antioxidante). Además no contiene gluten (ideal, por tanto para personas celíacas) y ayuda a regalar el colesterol, siendo ideal para deportistas pues, similar a la avena o a las espinacas, tiene buenos minerales, hidratos complejos y proteínas. En cuanto a su forma de cocinar es similar a la del arroz, hirviéndose con agua durante 15 o 20 minutos hasta que está lista para tomar caliente o, en ensaladas, fría.
Más allá, la quinoa se emplea como planta medicinal para abscesos, hemorragias, luxaciones y cosmética y, por si fuera poco, trata la ansiedad, la diabetes, las osteoporosis y la migraña… ¿Alguien da más por menos?

Photo by Denise Herrick Borchert

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