El sexo con seso

beso

Una de las mejores cosas que tiene la experiencia es que, aunque la pasión siga siendo fundamental, la razón va ganando terreno, llegando a un punto de equilibrio en el que uno disfruta mucho más todo porque tiene más consciencia de lo que tiene entre manos. Hoy, que he entrevistado por primera vez en mi vida a Ana Belén, charlaba con ella de su personaje en “Medea” y cómo, por su mala cabeza y bajas pasiones, llega a realizar algo tan terrible como matar a sus propios hijos…

Un texto éste donde también lo sexual tiene un protagonismo importante porque, queramos o no, el sexo es uno de los motores de la humanidad (y si no, mirad a la historia y a vuestro alrededor). Luego es cada individuo el que pone una “gasolina” diferente y, desde el más salvaje al más amoroso, el abanico es tan amplio como criaturitas somos en el mundo.

Sé que está feo que lo diga pero a mí siempre me han confesado que soy muy buen amante porque, más allá de mi virginal (soy Virgo) apariencia, hay un hedonista al que le encanta el placer (y más, la verdad, en pareja). Para mí es una toda una aventura un encuentro con alguien, lo que no significa que, ni mucho menos, lo haga con cualquiera. No soy nada promiscuo y selecciono bastante con quién comparto mi intimidad porque creo que es un regalo mutuo que dos personas se hacen pero, llegado el caso, ¡fuera mojigaterías!

Me encanta besar –y, aunque parezca mentira, no mucha gente sabe hacerlo bien-, acariciar, oler… y mirar a los ojos. Porque en los ojos está la verdad y el deseo y porque, combinado con una personalidad que merezca la pena, es una combinación infalible. Por la mañana recién levantado, antes o después de una siesta, antes de dormir, con música, en el baño, en el sofá… Sumergirse en el cuerpo contrario, descubrir juntos nuevas dimensiones, sin prisas, sin complejos, con la seguridad que dan los años… ¡Hay tantas posibilidades!

Sí soy poco amigo del sexo “exprés” pero, igual que todo, es cuestión de planteárselo. Porque, lo que alguna gente más joven ignora es que el sexo, el amor, sentir, no depende de la edad sino del coco. Y a mí los “cocos” que me interesan no son los que dan miedo sino, precisamente, los que no tienen ningún temor a crecer y a experimentar nuevas sensaciones. A todos esos, mi más cordial bienvenida…

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