¿Querer o quererse?

He aquí una pregunta casi tan importante como la de “¿Ser o no ser?” que a todos nos planteó Shakespeare en “Hamlet”. Es decir, primero está la cuestión de existir y, de seguido, de qué manera hacerlo. Ya la Biblia nos advierte que has de “querer al prójimo como a ti mismo” con lo que, si pretendes amar mucho, debes amarte mucho primero a ti. Hay mucha, mucha gente (confieso que yo lo he sido hasta no hace mucho), que busca el cariño de uno hacia sí mismo enfocándose a dar cariño a otros… ¡GRAN ERROR!

Hoy terminan los cuatro maravillosos días que he pasado en Madrid y os aseguro que hacía mucho que no me sentía tan bien, tan libre y, en especial, tan seguro de mí mismo. He tenido encuentros inesperados con gente con la que siempre he soñado estar, he estado con amigos, he ido a exposiciones, a funciones de teatro, he hecho deporte, estuve en el centro de belleza TACHA haciéndome un tratamiento fantástico con una chica estupenda que se llama Alexia (allí coincidí con Maribel Verdú), he construido puentes laborales… En definitiva… ¡ME HE QUERIDO!

Y claro, eso, al final, se nota cuando te miras en el espejo o en fotografías y, con los pies en la tierra, te recibes con agrado y, consecuencia inmediata, también se percibe en las reacciones de los demás, en llegar a un pub (algo que me sorprendió, por nuevo para mí) y que tengas a ocho o nueve personas “peleándose”, casi literalmente, por ti… Me consta que habrá quienes, al leerme, piensen: “EGO puro”. Os aseguro, me creáis o no, que no es así. Si cuento estas experiencias es para motivaros a que consideréis el cuidado hacia vosotros como un trabajo diario más sin quedaros solo en la parte exterior, en la imagen, sin reducir la historia la superficialidad de tener un buen físico porque es la personalidad la que lo sustenta. Juntos, MENTE y CUERPO, forman una mezcla ¡INVENCIBLE!

Yo he pasado, a nivel emocional, de que apenas nadie me haga caso a tener cola. Cierto es que ya no soy el mismo. Soy el de antes… y más. HE CRECIDO potenciando mis cosas buenas e intentando minimizar lo menos bueno.

Así que os animo a empezar hoy mismo a cambiar vuestro rumbo. Desarrollad vuestros valores, vuestras inquietudes y mimaros. Y no olvidéis que, quienes no os cuiden como os merecéis, no os merecen. Son trampas que nos ponemos y que nos llevan a enganches tóxicos. Como me dijo Gloria Trevi el otro día –y yo siempre tuve claro-: Apostad por lo bonito… Quedaros SIEMPRE con quienes os hagan la vida agradable.

 

amorpropio

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