Agradables recuerdos a los que regresar

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Nunca olvidaré la primera vez que entré por las puertas del Hotel Healthouse Las Dunas. Fue gracias a la intervención de la empresa de la estupenda Theresa Bernabé que, por correo, me informó de las excelencias del spa y la cocina de dicho establecimiento. Así que, con intención de conocerlo, me trasladé a Estepona hace ya unos meses encontrándome con un pequeño paraíso donde uno descubre, cara a cara, lo que es de veras el lujo.

Su director, Raúl, y su esposa fueron los amables anfitriones de unas maravillosas instalaciones que cuentan, además, con un equipo de primera (no podría ser de otra manera). Los dormitorios, que te hacen sentir millonario de los de verdad (es decir, de los que son exquisitos y tienen clase y no de esos otros vulgares que solo tienen dinero), tienen unas camas donde pueden correr caballos, con colchones cómodos, con unos cuartos de baño con jacuzzi en los que, si te descuidas, te pierdes y para los que te regalan unas cremas, geles y champús personalizados… El spa, con más de tres mil metros cuadrados, ofrece todo tipo de tratamientos y cuidados y novedades como una habitación “helada” (es como un rinconcito de una montaña de Sierra Nevada que se hubieran llevado allí) que, después de pasar por la sauna, es el contraste que más puedes agradecer.

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Sin embargo yo creo que la “joya de la corona” es la cocina del restaurante, pensada para alimentarse con platos “cinco estrellas” pero sin engordar ni un gramo (al contrario, ideal para perder peso). ¿Qué comimos? Pues los nombres exactos de las cosas no los recuerdo (ya sabéis lo complicado que lo hacen esto los cocineros de ahora) pero, para que os hagáis una idea, uno de los postres era un helado con una espuma de miel solo apto para paladares exquisitos.

Todo parecía un sueño pero no lo era. Fue realidad y yo he tenido la suerte de disfrutarlo con una grata compañía. Forma parte de lo mucho que tengo que agradecerle a la vida aunque luego todo vuelva a la normalidad. Lo bueno es que, si alguna vez apriete la nostalgia, ése será un recuerdo agradable al que siempre podré regresar.

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