“There´s no business like show business”

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¡Hola a todos! Llevo varios días sin parar y sin que tengáis noticias mías pero sigo por aquí preparando proyectos con los que, poco a poco, os iré sorprendiendo… Necesitaba desconectar del todo (hasta de mí mismo) y he estado como sabéis en Aracena (ya os contaré sobre esto) hasta el jueves cuando me marché a Mérida a los Premios Ceres Nacionales de Teatro que se entregaron en una gala FANTÁSTICA en el teatro romano.

La verdad es que hacía mucho tiempo que no iba a un evento de estas características, con unos efectos especiales (mappings) de ensueño que hicieron renacer esas ruinas y devolverles su antiguo esplendor gracias a las luces y a la música.

Pero lo mejor era la gente, el público asistente amante del teatro y los actores y actrices que estaban por allí y entre los que siempre me he sentido en familia. Yo creo que el teatro debiera ser, como en Estados Unidos o en Inglaterra, parte de nuestra formación porque es el mejor espejo donde se reflejan nuestras pasiones, amores, traiciones, emociones, anhelos, tristezas y alegrías. Para mí no hay nada comparable en sabiduría a los clásicos griegos y, sobre todo, a Shakespeare, cuya obra es el resumen de la vida misma.

Y de eso saben muy bien referentes como Concha Velasco, Natalia Millán, Silvia Tortosa, Javier Gurruchaga, María Esteve, Javi Artero, Loles León (que no paró de hacerse fotos con todo el mundo) o el gran Pepe Sacristán, que recibió el homenaje de la profesión y que me hizo llorar recordando cómo cincuenta años atrás era un jovencito que representaba en ese mismo espacio siete papeles en una obra que le cambió el destino. ¡Cuántas paradojas tiene este camino nuestro!, ¿verdad? Por eso hay que esperar para que todo se ponga en su sitio y saber, con la distancia, si lo hicimos bien o mal, si nos equivocamos o acertamos.

Muy sentido fue también el recuerdo a los cómicos que se han ido durante los pasados meses. Mitos como Marujita Díaz o Lina Morgan, que recibió una gran ovación mientras se proyectaba su mítico “agradecida y emocionada”… Definitivamente, como decía la canción: “There´s no business like show business” (“No hay negocio como el del mundo del espectáculo”) y yo me enorgullezco, en cierta manera, de pertenecer a él y de saber que sigue existiendo un rinconcito para las almas profundas que, con sentido del humor, se ríen de todo. Así que, en una noche de muchas, muchas, muchas risas, volví a enamorarme del teatro y, a través de él, de la vida. Ésa que, por muy amarga que sepa, hay que saborearla hasta el final cuando, por fin, brille la verdad con luz propia.

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