Hércules y su destino

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Con el estreno de “Hércules” son tres las veces que este año he ido al Festival de teatro de Mérida: la de “Medea”, con Ana Belén, la de “César y Cleopatra”, con Ángela Molina, y ésta protagonizada por un fantástico artista como es Paco Arrojo. El caso que nada más que el entorno donde se realizan las representaciones merece la pena aunque en esta ocasión la noche no pudo ser más perfecta puesto que, al atractivo de la función, se sumó la lluvia de estrellas que las “lágrimas de San Lorenzo” nos trajeron el miércoles y que tan claramente podían observarse desde el cielo emeritense.
En cuanto a la puesta en escena, se trata de una “locura” circense musical en la que también participan otros nombres tan populares como los de Pablo Abraira o Víctor Ullate Roche pero donde lleva “la voz” cantante, nunca mejor dicho, el mencionado Arrojo. Soberbio en su papel de “maestro de ceremonias” del “cabaret”, Paco derrocha talento interpretativo y, sobre todo, derrocha potencia con esa garganta privilegiada que tiene y que es gran parte del éxito del montaje.
Una puesta en escena en la que no faltan los monstruos, las aventuras, los amores y, cómo no, los dioses del Olimpo en torno a los que se articula la mitología griega a la que pertenece el mítico personaje de Hércules. Éste, ya mayor (Abraira), recuerda diferentes capítulos de su pasado gracias a una compañía de cómicos que le devuelven imágenes y sentimientos que aún perduran como el de la pasión por su amada Yole, reencarnación con la que Atenea se gana el corazón del invencible hijo de Zeus (muy “fuertecito” pero de cerebro, cero).
Colorido, ritmo, alegría son tres de las bazas de esta propuesta que deja preguntas en el aire como la de nuestro futuro. ¿Está escrito? ¿Podemos cambiarlo? ¿Hay una mezcla? Ni idea. Supongo que una mezcla, ¿no? Sea como sea, para el mío tengo algo muy claro porque, según afirmaba Platón, “los espíritus vulgares no tienen destino” con lo que, a quien conozca que no lo sea, no pienso dejarlo escapar. Y para eso el único músculo que lo puede todo es el corazón…

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