Cena bien, amanece mejor

La cena es, tal vez, la comida más complicada del día porque es cuando ya hemos terminado de trabajar y cuando tenemos tiempo para relajarnos y también, por qué no, para que el apetito se despierte al estar menos entretenidos con otras distracciones. Por eso hay que tener mucho cuidado puesto que, si nos pasamos (al reducir, como digo, nuestra actividad), corremos el riesgo de que se convierta en una aliada de nuestros odiados “michelos”, “flotadores” y demás desagradables adiposidades.
Así que, para empezar, tened claro que HIDRATOS aquí… ¡NO! Es decir: NO PATATAS, NO PASTA, NO ARROZ, NO PAN. Centraros en las proteínas y en las verduras e intentad que sea algo ligerito para evitar engordar más de la cuenta (y, además, para dormir mejor por lograr de esta forma una digestión más liviana). Ya hablaremos más largo y tendido de alimentación en general pero hoy quiero compartir con vosotros la cena que acabo de preparar y que, muy sencilla, contiene lo justo para que esté equilibrada de calorías y para que no nos deje con hambre (otro tema es la ANSIEDAD, de la que también charlaremos). ¡Son tantas cosas y es tan solo el principio!
Bueno, al tema que quema… MERLUZA con ALBAHACA y ENSALADA. Sé que no me he quebrado la cabeza pero es que, en lo sencillo, está lo mejor. Por eso he puesto en la sartén un filete de merluza de unos 250 gramos con sal y albahaca. Le he dado varias vueltas, hasta que se ha dorado un pelín, y lo he servido en el plato donde tenía ya lista la ensalada (que, por cierto, he hecho con lechuga, espárragos, tomate seco –me encanta-, y unas poquitas de pasas, todo aliñado con sal, aceite y vinagre de módena). Para decorar, y emplearlo luego con la merluza, claro, un gajito de limón que le dé sabor y… ¡listo!
Reconozco que este pescado en concreto no es santo de mi devoción pero especiado y con el limón cambia un poco y, si lo mezclas con la ensalada, llega a estar hasta rico. En cuanto a la bebida, opta por algo que no tenga gases ni azúcares. Personalmente te recomiendo el té soluble que venden en MERCADONA y que tú mismo preparas con agua (dos sobres por litro pero, si echas un poco menos de agua, sabe más). Es dietético y diurético y encima, como es té, le va estupendo a la piel. Para mí es un imprescindible en mi cocina y todo el que lo prueba, lo termina comprando…
Una vez cenados, tranquilidad. No penséis en nada que pase por el frigorífico que no sea agua. Llegar a la cama con este sabroso plato hará que, por la mañana, amanezcamos mucho más “planitos” por lo que, el sacrificio, merece la pena…

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