Desayuna como un rey

Ya lo afirma el dicho: “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”. Una aproximación bastante sabia a lo que debe ser el ritual de la alimentación sobre el que hay tantas teorías que, al final, lo mejor es hacer lo que a uno le funcione. Yo, entre tres y cinco comidas (o seis), opto por esta última opción porque es una manera de tener el sistema digestivo activo y de que no acumule grasas. Tened en cuenta que las grasas son una reserva que se mantendrá HASTA EL FINAL porque es la manera que tiene el organismo de protegerse (preservan los órganos vitales). Así que, si le das a entender a tu cuerpo que no le faltará la comida, cada tres o cuatro horas, acumulará la grasa justa y necesaria (ya profundizaremos en este sentido).

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Sea como sea, el desayuno es la comida en la que más licencias nos podemos permitir y, dentro de esto, os recomiendo la AVENA como una alternativa en la que están presentes los hidratos pero también las proteínas. Un puñadito con leche o zumo y edulcorante (PROHIBIDO EL AZÚCAR), es una manera excelente de dar la bienvenida al día. Si además le pones unas poquitas de nueces y, aparte, tomas alguna fruta… ¡No habrá quien pueda contigo! ¡HAZ LA PRUEBA!

IMPORTANTE: No por no desayunar, o tomarte un café con leche solo, adelgazas porque comer no es engordar. COMER MAL (O NO COMER), ¡SÍ!

 

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